Robert Swartz y como fomentar el pensamiento crítico o creativo. (TBL)

Hoy no escribo yo, bueno la introducción sí, pero lo que sigue es una colaboración de mi amiga Cristina Albarrán. Ambas nos apuntamos a una charla sobre TBL que ofrecieron en nuestro municipio pero yo no pude asistir. En ocasiones publicaré posts de amigos y conocidos sobre asuntos que me parezcan interesantes y en la misma línea de pensamiento que sigue el blog. Espero que lo disfrutéis:

Hace unos días pude asistir a la charla que dio el Dr. Robert Swartz en la CEU de Montepríncipe (Boadilla) ¿Cómo trabajar las destrezas del pensamiento en casa? La importancia de enseñar a pensar desde edades tempranas. Para mi era completamente desconocido su trabajo en el desarrollo y promoción del pensamiento creativo y crítico, más conocido como TBL (Thinking Based Learning), durante la educación de los peques. En esta entrada quiero dar una visión general de los puntos que trató y captaron mi atención para que si os apetece penséis sobre lo planteado.

Tras la pertinente presentación por parte de los anfitriones, el Dr. Robert Swartz comenzó hablando del desarrollo de buenos hábitos de pensamiento y cómo enseñar/aprender a hacer las cosas mejor, a pensar mejor, a sacarle más partido a las ideas. Se refirió al proceso del pensamiento como algo que ejercitar, al cerebro como “músculo”, a la necesidad de entrenarlo para que alcance su máximo desarrollo, en velocidad, en capacidad, en habilidad para procesar y para contrastar ideas e información. Habló de la figura de un “entrenador=profesor” para estimular la mejora, aconsejar y guiar cómo usar nuestra capacidad de pensar mejor para llegar al máximo, para que su capacidad de trabajo sea mayor y sobre todo para que tienda a un pensamiento crítico, un pensamiento creativo, para convertirnos en mejores pensadores.

Analizamos que el pensamiento es una cualidad intrínseca del ser humano, todo ser humano piensa, pero no todos lo hacen igual, ni todos piensan por las mismas cosas, ni les preocupan las mismas cosas, ni pueden llegar a las mismas ideas o conclusiones porque éstas están influenciadas por las vivencias de cada uno, por sus experiencias, por la información previa a algo y especialmente por la costumbre de hacerlo, por la habilidad de haber ejercitado el pensamiento crítico durante gran parte del tiempo y especialmente en la infancia. Mostró algún anuncio de coche o cereales para expresar la idea de que la información recibida en algún momento de nuestras vidas, información aparentemente sin importancia y extraída inconscientemente del anuncio, luego puede volverse crucial para tomar una decisión.

Defiende que nuestra capacidad de pensamiento crítico está vinculado a la toma de decisiones, desde cosas muy diarias como qué pan comprar, qué comida comer hasta otras decisiones que se toman muy eventuales pero que igualmente pueden afectar muchísimo a nuestro desarrollo personal y vital como el trabajo que elegir, qué estudiar, dónde vivir, tener hijos o no…etc.

Toda decisión puede tener vinculada una o varias consecuencias. Nuestra capacidad de buscar/pensar diferentes decisiones, así como de prever las posibles consecuencias de cada decisión está ligada directamente a nuestros conocimientos, nuestras vivencias, nuestras creencias, nuestros deseos, nuestro estado emocional y cada persona es diferente. Por tanto, en un aula o en un grupo serán posibles muchas decisiones diferentes frente a una misma pregunta y muchas consecuencias por cada decisión. Cuanta mayor capacidad tengamos para desarrollar diferentes posibles decisiones frente a una pregunta o problema particular, y cuantas más cosas podamos predecir, se puedan cumplir o no, mayor y mejor será nuestra capacidad de pensamiento crítico.

Necesitamos un pensamiento crítico y creativo cuando:

  • Tomamos decisiones.
  • Solucionamos problemas.
  • Hacemos predicciones.
  • Argumentamos.
  • Comparamos y contrastamos.
  • Hacemos algo diferentes.
  • Las decisiones están vinculadas a consecuencias.

Habló del libro “Shiloh” y de “Horton empolla un huevo” como libros usados en aulas para estimular el pensamiento crítico y creativo. Son libros que en su trama principal el protagonista toma una decisión determinada y eso conlleva ciertas consecuencias que le afectan directamente.

Estos y otros libros son usados para parar la historia y fomentar/animar a los alumnos a prever diferentes consecuencias derivadas de la decisión tomada por el protagonista. Los alumnos evalúan las posibles consecuencias y en función de ellas deciden qué decisión podría tomar el protagonista y cuál sería la mejor según las consecuencias que ellos mismos han previsto. Defiende que así se estimulan las habilidades discursivas, estimula el respeto por las ideas de todos, estimula la humildad para escuchar y aceptar ideas diferentes y en función de ellas poder reorganizar o no nuestros pensamientos e ideas para conseguir llegar a una conclusión o decisión más adecuada o exitosa.

Defiende especialmente el método para estimular la capacidad de decisión en un grupo, para que el grupo en su conjunto pueda llegar a una decisión conjunta que involucre a todos y donde todos sean igualmente responsables, en el grupo se admite la opinión de todos, se escucha a todos y se adaptan las decisiones a todos. Lo considera especialmente importante para desarrollar el TBL en la familia, que todos los miembros puedan participar en la toma de decisiones como vacaciones, comidas, sitios a visitar etc.

Otra de las herramientas que propone es discutir acerca de hechos cotidianos o que afectan a la sociedad: la energía (renovables vs consumibles), educación, alimentación, etc. De esta forma los estudiantes buscan información sobre cosas que interesan para poder plantear ideas o cosas nuevas, van a diferentes fuentes para responder las preguntas que surgen, para buscar soluciones a problemas concretos y aprenden no sólo lo que está en los libros.

¿Cómo estimular el pensamiento creativo en casa?

  • Usar libros para encontrar diferentes consecuencias a decisiones tomadas por los protagonistas.
  • Realizar toma de decisiones conjuntas donde cada uno pueda expresar sus deseos, opiniones y todos juntos ver las diferentes opciones, con sus ventajas e inconvenientes, y juntos tomar la decisión final.
  • Hablar de cosas cotidianas, actitudes, problemas que afectan al entorno que nos rodea. En definitiva, estimular la discusión de temas, buscar pros y contras, analizar las consecuencias y en función a todo eso elegir la que creamos es mejor.

Para concluir el Dr. Robert Swartz menciona el video del colegio AIXA en Palma de Mallorca: https://www.youtube.com/watch?v=rtD068R0vbk

Y os dejo algunos enlaces que me han parecido interesantes:

http://enlaescuela.aprenderapensar.net/tag/robert-swartz/

https://www.youtube.com/watch?v=PcZFR8e1Pcc

Y este enlace por si alguien se anima a apuntarse 😀 http://teach-think.org/es/programas/programas-especiales/ctt-instituto-verano/?gclid=CjwKEAjwlKLHBRDztKr6wMnRthMSJAALcT-s9SSSSoV5eGxnT-X7GoBK6G8e5amd7-BowNtOOuj6PRoC0UTw_wcB

Para concluir: Un bien desarrollado pensamiento crítico nos puede acercar a tomar las mejores decisiones posibles.

Otro día presento la versión más subjetiva y crítica de la charla, pero mientras tanto os invito a reflexionar, indagar y pensar si querríais o podríais implementar esto en la vida cotidiana.

Gracias a la “dueña” del blog por dejarme participar.

Cristina Albarrán

https://www.facebook.com/cristina.albarran.1?fref=ts

No me gusta “el monstruo de colores”.

En el cole de Candela tienen muy buenas intenciones respecto al tratamiento de las emociones en educación infantil. La teoría es prestar atención a las mismas, y ayudar a los peques a identificarlas y expresarlas. Para ello siguen una guía de educación emocional y se apoyan en libros como “El monstruo de colores”.

El año pasado ya les leyeron el cuento e hicieron con una mamá un taller con palitos de colores, y este año continuando con el tema, llevan a casa un libro con cada una de las emociones del libro, en el que cada niño tienen que poner fotos, dibujos o lo que quieran sobre las cosas que les dan miedo, las cosas que les enfadan, etc.

Ya en su momento, no me gustaba que les hicieran identificar los sentimientos con colores. Pero además estas navidades alguien, con toda su buena intención, nos regaló el libro y pude confirmar que NO ME GUSTA EN ABSOLUTO por los siguientes motivos:

  • Como ya he comentado, no veo la necesidad de hacerles identificar los sentimientos con colores, me parece que con ello les limitamos la creatividad y el placer de utilizarlos, dibujar y expresarse con libertad ya desde pequeños. ¿Por qué el negro es miedo o el rojo enfado?.
  • Cuando llegamos al monstruo negro, que es el del MIEDO, el texto del cuento dice literalmente: “El miedo es cobarde. Se esconde y huye como un ladrón en la oscuridad”. ¿No os “chirría” esta frase?, ¿De verdad queremos enseñarle eso a nuestros hijos? ¿O hacerles sentir que tener miedo es cobarde?.

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  • Además de lo anterior, la niña me parece que trata al monstruo con poco respeto. Justo al empezar, cuando el monstruo está hecho un lío con sus emociones le dice enfadada “Ya te has vuelto a liar? No aprenderás nunca ….” ¿No aprenderás nunca?. Negación, enfado, reproche, esta frase lo tiene todo.

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Así que no veo “el monstruo de colores” como un libro de referencia, y no entiendo que sea un recurso tan utilizado para “enseñar” sentimientos. Sobre todo partiendo de la idea de que me parece a mi que los sentimientos no se enseñan, se viven y se acompañan.

No he investigado mucho, pero para momentos puntuales me gustaría encontrar algunos cuentos que hablen de emociones, tal cual, sin adornos, con ejemplos reales que puedan vivir los niños. ¿Conocéis alguno?

 

Nuestros hijos hacen novillos

Los niños de infantil que asisten a escuelas tradicionales pasan al menos 5 horas al día en un aula normalmente pequeña con 26 niños más y la profe. No tienen muchas opciones de elegir sus actividades, ni de hacer juego simbólico y mucho menos juego libre (salvo los 20-30 minutos de patio que establece la Comunidad de Madrid) ¿Es posible no sentirse estresado con este panorama? Yo como adulto no lo aguantaría, así que no espero que lo hagan mis hijos.

Por ello de vez en cuando y en la medida de lo posible hacemos pellas, novillos, rabonas o como lo quieras llamar. En definitiva, faltan a clase por prescripción de sus papás que somos nosotros mismos, y no os podéis imaginar lo beneficioso que es para ellos:

  • Primero sienten que se les tiene en cuenta, y así es. Candela ha faltado a clase cuando hemos notado que estaba cansada o estresada, y hablando con ella, conectando con sus necesidades hemos decido que necesitábamos un día extra de vacaciones. También ha ocurrido cuando los adultos hemos necesitado descansar de la rutina de llevarles al cole o queríamos hacer algo especial.
  • Aprenden algo muy valioso en la vida que es lo que llaman TOMARSE UN RESPIRO, para coger fuerzas y cargar pilas. Esto no te lo enseñan en las escuelas.
  • Aprenden el significado de la palabra “excepción”. Al escoralizar adquieres el compromiso de llevar a tus hijos al cole y es muy importante cumplir los compromisos, pero no por encima de tu bienestar. Así que hacer pellas es una excepción, además estamos ocupando la plaza que podría estar ocupando otro niño. Todo esto se lo explicamos tal cual a Candela (casi 4 años) que lo entiende perfectamente.

 

Lo curioso del tema es lo mal visto que está. Lo notas en la cara de la profe cuando le dices que tu hija no ha ido al cole porque se fue a esquiar con su padre, o cuando lo comentas en el trabajo y te preguntan sorprendidos si no ha ido al cole. Es la misma desaprobación que ya hemos vivido con la lactancia o el colecho, por gente que piensa que estamos criando potrillos salvajes, desobedientes, que no se dejan dominar. Y en realidad es justo eso, solo que además con grandes dosis de respeto y cariño.

En el mundo de los adultos, trabajar en una empresa flexible a la hora de disfrutar de tus vacaciones está muy bien visto, poder coger días sueltos cuando lo necesitas o te viene bien, es algo muy positivo. ¿Por qué obligamos a nuestros peques a cumplir con un calendario escolar tan inflexible?

 

 

Escuela libre Alavida

La primera vez que contacté con Alavida fue por teléfono, yo hacía poco que era consciente de que hay profesores capaces de romperle un dibujo a un niño de 3 años, eso que has leído en alguna parte pero que te crees que es una excepción. Así que cuando al teléfono me atendió alguien tan amable como Ángel, que me escuchó y explicó el proyecto con tanta pasión, un nudo se me hizo en la garganta y supe que teníamos que ir a uno de sus días de campo.

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Efectivamente no me equivocaba, quizá el exterior no es tan mágico como el de otras escuelas que hemos visitado, porque no hay tanta vegetación y probablemente porque llevan poco tiempo en Chapinería. Pero igualmente es muy atractivo para los niños, no faltan los areneros, cuerdas en los árboles, una divertidísima montaña de arena con tubería para tirarse por ella y muchísimo espacio. Los espacios interiores también me cautivaron, es una casa de dos plantas muy grande, la inferior para niños de 3 a 6 y la superior para los de 6 a 12. Hay muchísima luz natural y una cantidad ingente de materiales, montessori por todas partes pero también materiales manipulativos propios, fruto de más de 15 años de trabajo y experiencia, todo perfectamente ordenado en estanterías accesibles.

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También hay zonas de descanso, de lectura, de juegos, de manualidades, aula de inglés, espacio de música y teatro, cocina de experimentos, de todo. El ambiente que se respira es hogareño, para los niños debe ser su segunda casa, pueden moverse libremente por todas partes y elegir que hacer, además pueden salir al exterior cuando quieran. “Primaria” nos la enseñó Bea, una de las fundadoras de Alavida, a quien le brillan los ojos de ilusión cuando te explica lo maravilloso que es que un niño aprenda a sumar solo, simplemente manipulando materiales y siendo acompañado, a su ritmo y de forma respetuosa.

Nos hubiera encantado quedarnos a la charla de Tinus Wijnakker, fundador también de Alavida, pero un día entero de campo con dos niños pequeños que necesitan dormir siesta y que no lo hacen en cualquier sitio, es demasiado tiempo para nosotros. Así que después del rico arrocito que nos prepararon y comimos al sol, nos fuimos a casa. Pero he encontrado unos videos en youtube en los que Tinus habla de Alavida y que merece la penar ver, o al menos escuchar:

 

En Alavida el aprendizaje surge de los niños y los adultos les acompañan en el proceso proporcionando amor incondicional, ambientes preparados y relajados, seguridad y ritmos. Para acompañar hay que “estar” sin intervenir cuando no es necesario, y requiere “desaprender”, observar, tener en cuenta al niño y confiar plenamente en sus capacidades.

En Alavida no se juzga, no se compara, no hay expectativas ni valoraciones, cada uno tiene su ritmo, aprenden a través de la experiencia y las emociones. No hay niños malos, ni en momentos conflictivos, los niños pueden tener un malestar y expresarlo sin molestar a nadie, se respetan todos los sentimientos. Lo que los niños aprenden básicamente en Alavida es a ser una parte activa de su vida, más que poner constantemente su vida al juicio de los demás.

Una de nuestras preocupaciones sobre este tipo de escuelas era si los niños que asisten a estos espacios luego son capaces de enfrentarse cómodamente a la realidad. Tinus lo explica en el tercer video, son niños respetuosos que conservan su curiosidad y gusto por aprender. Nuestra experiencia en el día de campo, cuando Candela jugó con ellos fue que son niños que viven tranquilos, que saben organizarse en el juego, que incluyen a los pequeños y les respetan, que se ayudan y que se lo pasan muy bien. Desde luego me sentí más a gusto que en un parque cualquiera en el que los niños se arrancan los juguetes de las manos, se pegan y los mayores pasan por encima de los pequeños ante la mirada pasiva de sus padres.

Ellos dicen “No enseñamos valores, se viven” y me parece que todo en Alavida es así, los sentimientos, los conocimientos, la convivencia y todo se vive en libertad y con respeto. Ojalá mis hijos pudieran disfrutar de este ambiente. Estamos en ello. Siempre me pregunto si seremos capaces de compensar nosotros en casa. También estamos en ello.

 

 

 

Imagine Elephants y el juego libre.

Cuando empecé a buscar información sobre escuelas activas y educación libre di con un documental fabuloso que habla sobre el juego, la necesidad de juego en los niños especialmente. Pero no un juego cualquiera, sino un juego LIBRE, espontáneo, que surge de dentro y que no es promovido ni controlado por un adulto. El documental se llama “Imagine Elephants” y se puede ver íntegramente en su web así como las entrevistas individuales de cada uno de los participantes en el documental.

En el cole los niños pasan mucho tiempo y salvo que sea una escuela libre todo el rato están dirigidos por un adulto que les dice que hay que hacer en cada momento, luego están las actividades extraescolares (fútbol o tenis también es actividad extraescolar), deberes, televisión y poco más. Buscarles actividades, tenerles entretenidos, jugar con ellos un rato, llevarles a un parque de bolas o ir un poco al parque todo el rato controlado por un adulto NO es juego libre. Los niños no tienen tiempo para ellos, para aburrirse, para imaginar, para inventar. Además a menudo van al cole en coche, no tienen espacios de juego cerca, los parques se hacen pensando en los adultos, para que los niños no se manchen ni se caigan ni experimenten. Yo he visto parques en los que no se puede jugar a la pelota, alucinante!

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en los juegos de tu infancia?
Yo lo primero en lo que pienso es en unas botas de agua rojas y un charco enorme que se formaba en mi barrio, lo recorría, saltaba, buscaba bichos, metía palos, tiraba piedras y así podía estar durante horas. Me encantaba el barro que se formaba alrededor, en él cogía lombrices y hacía huellas. También recuerdo los días de verano en el pueblo de mi padre, recorriendo en bicicleta los caminos, “cazando” ranas en el río, haciendo cabañas y cogiendo fruta de los árboles. Con el juego aprendí a distinguir la fruta madura, a devolver las ranas al río, a no pisar los huertos que los vecinos estaban cuidando, y sobre todo a relacionarme con otros niños. Taaaantas cosas aprendí, muchas más diría yo que las que me estaban enseñando en la escuela, de hecho no recuerdo nada que hubiera aprendido en esa época en el colegio.

Las habilidades sociales, el respeto, la amistad, aprender a controlar riesgos, medir fuerzas, conocerse y construirse, esto no se aprenden si no es jugando. Yo creo que este es el documental que todo padre debería ver, a veces nos perdemos en comprarles materiales, juguetes, estimularles, prepararles experimentos sensoriales, hacer planes y miles de actividades pero nos olvidamos de lo esencial. ¿Y nuestros hijos que recordarán de su infancia?

¿Se puede enseñar a pintar a un niño?

Candela (casi 4 años) llevaba unos meses sin pintar, ella que disfrutaba como una enana garabateando con sus ceras, con acuarelas, pinturas de dedo, bolis, rotuladores …. de todo! Pintaba todos los días, lo que le parecía, y llenaba cuadernos y cuadernos con sus colores desde muy chiquitita, hasta que en el cole empezaron a “enseñarles” a pintar.

Bueno perdón, en realidad no les enseñan a pintar, en palabras de su profe pintan lo que quieren, les ofrecen modelos para que lo pinten igual o hagan lo que quieran, y luego a la mañana siguiente se lo enseñan a los amigos en la asamblea y son los amigos quienes les dicen si no ha usado el color adecuado, o si se ha salido de la raya. Lo que viene a ser el mismo perro con distinto collar.

Pero como los niños son muy inteligentes, a pesar de lo que piensen aquellos que tienen tanta necesidad de instruirles, lo que mi hija nos decía era que ya no le gustaba pintar porque ahora ella coloreaba, y que lo hacía muy bien porque casi no se salía de la línea porque a su profe no le gusta que se salga de la línea, que ya no usa el negro porque a su profe no le gusta el negro, ni el marrón, que su profe le ha dicho que las caras no son negras y que el sol lo tenía que dibujar con un circulito y unas rayas amarillas. Triste, muy triste todo. ¿Nos imaginamos a Miró pintando los soles de esa manera? Muy interesante al respecto este post que leí la semana pasada sobre “como hacer que un niño o niña aborrezca pintar en seis pasos, reflexiones de Arno Stern” del blog “la mamá de Pequeñita”.

Llegados a este punto Álvaro y yo tampoco queríamos agobiar (hay que seguir al niño decía María Montessori) y hemos estado meses esperando, imprimiendo dibujos que nos pedía ella para colorear sin salirse de la línea, hasta que el viernes pasado se quedó sin ellos y en lugar de pedir más me dijo:

-No tengo para colorear ¿Qué podemos hacer?

-Pues hace tiempo compramos un rollo de papel muy grande, ¿Sacamos los pinceles?

-Si!!!!

En otras ocasiones también se lo había ofrecido y siempre había dicho que no, pero el otro día pintó con acuarelas (empezó por una persona y un sol amarillo con circulito y rayitas, eso si), siguió haciendo garabatos con los mismos pinceles, sacó las pinturas corporales y nos pintó a su padre y a mi, pintó en la pizarra con las tizas y unos cuantos dibujos más con ceras y rotuladores. XD XD XD Por fin! No dijimos “muy bien!” ni preguntamos “qué es eso?”, simplemente estábamos todos muy contentos: ¿Lo estás pasando bien?, eso es lo importante. Y lo pusimos todo en nuestra “pared del arte”.

A los profes que enseñan a los niños a pintar para que aprendan a interpretar la realidad yo les pediría que me explicasen ¿Qué es la realidad? Y les preguntaría si realmente piensan que un niño a su ritmo, en el momento adecuado de su desarrollo individual, no va a ser nunca capaz de ver el cielo azul sin su ayuda. Aquellos que les enseñan a no salirse de la raya para que controlen sus manitas como paso previo a la lectro-escritura, ¿No se les ocurren otros medios igualmente divertidos que no destrocen su creatividad?¿No han oído hablar de Montessori y los resaques metálicos por ejemplo?

Está de moda la creatividad, y todos los programas educativos la tienen entre sus objetivos, pero ¿Se está haciendo lo correcto? ¿No son los niños creativos por naturaleza y lo único que tenemos que hacer es no fastidiarles?

 

Escuela libre: La semilla violeta

Hace casi un par de semanas asistimos a una de las jornadas de puertas abiertas de “la semilla violeta”, desde el día después podría haber escrito este post, pero he preferido reposar las ideas y reflexionar para escribir con calma y claridad.

El lugar es increíble, sobre todo el espacio exterior, tan amplio, con enormes árboles y naturaleza tal cual, es lo primero que se ve al llegar y parece que entras en un bosquecito. Por supuesto es el paraíso de los niños: arenero con mogollón de utensilios para jugar, una montaña de arena, neumáticos, carretillas, columpios, todo de madera y cuerdas, nada de colorines, ni suelos de caucho ni césped. Yo entré en la casa con Nacho para la presentación y al sentarme junto a una ventana pude ver a Candela jugando fuera de un lado para otro, tranquila, feliz y libre.

La casa también es muy bonita, con luz, claridad, juguetes de madera, espacios abiertos, y todo por y para los niños. El espacio está en consonancia a las acompañantes que son pura calma, que hablan casi entre susurros y que trasmiten paz y amor por lo que hacen. Yo iba muy emocionada, la primera escuela libre que visitábamos, todo tan ideal que al presentarme me emociono más todavía y casi no puedo hablar, no puedo terminar de hablar, todos nos presentamos y contamos un poco por qué estamos en una escuela diferente, por qué buscamos esta alternativa, en general aunque alguien parece que lo tiene claro desde siempre todos llevamos a cuestas un poco de incomprensión, de soledad y de sufrimiento hasta llegar aquí: mamás sin tribu ni referencias y en contra de la familia e incluso la pareja en algún caso, todas sabemos lo difícil que es criar diferente y por primera vez en más de tres años y medio me siento comprendida aunque todavía un poco fuera de lugar. Cuando Nacho ya no para quieto y empieza a tirar por los aires unos encajables que nos han dejado me salgo para que entre Álvaro. Así como yo soy pura emoción él es más terrenal y pone cordura a cualquiera de mis impulsos, además en nuestro caso formamos un equipo y él también quería y necesitaba conocer el espacio y las acompañantes.

Mientras que a Álvaro le explican las rutinas diarias, lo que hacen y aspectos prácticos como horarios y precios, yo me quedo con los pequeños fuera, donde ha empezado a nevar y nos resguardamos en una casita pequeña para niños, de obra con jardín y todo, utensilios de cocina, bolsos perchas y hasta un cuadrito colgado. Como papá sabe que hace frío, que nieva y que estamos fuera sale a buscarnos, nos cruzamos las miradas y los dos sabemos que no ha habido “flechazo”, aun así entra de nuevo con Candela porque también queremos que ella nos de sus impresiones.

Me cuesta mucho explicar por qué no hubo flechazo, cuando todo fue tan perfecto. En realidad hay razones de peso como la economía, y lo demás son sutilezas y percepciones muy personales fruto de dejarnos guiar por el instinto. Cuando nos planteamos visitar escuelas libres acordes con nuestra forma de criar, pensamos que “daríamos el salto” si realmente había algún proyecto que nos encantara y nos hiciera llorar a los dos (sólo a mi no vale que soy de lágrima fácil), que sino es que no estábamos tan mal. Y en ese punto nos encontramos ahora, con la escuela de Nacho estamos encantados (ya hablé en un post anterior sobre Achalay) y el cole de Candela es uno de esos guays que trabajan por proyectos y rincones, pero que en algunos aspectos no está en nuestra misma línea de respeto y libertad aunque estando muy pendientes y participativos podemos intentar ir remediándolo y compensando en casa. Seguiremos buscando, tenemos previstas algunas visitas más.

No dejéis de ver su vídeo de presentación, es precioso: La semilla violeta, una aventura transformadora