TBL: Como fomentar el pensamiento crítico o creativo. Versión subjetiva.

Hace unos meses mi amiga Cristina Albarrán os escribía en el blog sobre una charla a la que asistió sobre el TBL (Thinking Based Learning) impartida por el Dr. Robert Swartz en el colegio CEU de Montepríncipe (Boadilla). En aquel post exponía la versión objetiva de la charla, y ahora os dejo la versión subjetiva, con sus impresiones personales. Un lujazo, disfrutadlo!:

Aquí escribo de nuevo pero esta vez quiero dar la versión más subjetiva de la charla, de la sensación personal que me dejó el entorno y cómo sentí el modo de plantear la educación por parte de CEU y de la sensación general de que las cosas van a ir cambiando porque muchos profesionales y muchas familias quieren que vayan cambiando, ¿Hacia dónde y cómo es lo que hay que tratar con mimo y ojalá se pueda lograr un consenso entre todos que suponga una mejora para nuestros peques?

Personalmente empecé con una actitud bastante crítica porque ya sólo el título de la charla me hizo dudar que se ajustara a mi experiencia, a la forma en la que veo la infancia, la crianza y la educación de los peques (os recuerdo el título ¿Cómo trabajar las destrezas del pensamiento en casa? La importancia de enseñar a pensar desde edades tempranas). Me chocaba el hecho de “enseñar a pensar” pero conseguí abstraerme de mis prejuicios y comencé a escuchar la presentación que dieron al Dr. Robert Swartz que es mentor del CEU Monteprincipe para implantar el TBL en las aulas.

Sinceramente, valoro mucho los esfuerzos que se hacen por seguir avanzando en educación, por implementar cosas nuevas, porque el sistema no sea un dinosaurio anclado en el pasado. Hablaron de las aulas de liderazgo, de trabajar la educación emocional en las aulas, de la psicomotricidad pero todo eso me dio la sensación estaba dirigido siempre a sacar lo mejor, a llegar a lo más alto, a ser el o lo mejor, a convertirse en “águila y no ser gallina de corral” (frase literal que dijo alguien del CEU). Personalmente esa forma de enfocar la educación me da escalofríos, orientada a ser mejor, llegar a lo más alto, me da por pensar que son objetivos que vienen impuestos porque ¿Quién decide que es mejor? ¿Quién decide donde está el punto más alto? Y sobre todo ¿Qué pasa si no todos llegan a esos puntos altos? Quiero pensar que se refieren al máximo desarrollo de cada persona, de cada habilidad individual, a reconocer y potenciar las habilidades que a cada uno nos hace diferentes, a ayudarnos a desarrollar nuestros propios objetivos, los objetivos que voluntariamente nos ponemos cada uno y especialmente en la niñez, pero creo que eso aún está lejos, a no ser que se cambien los criterios y las formas evaluadoras.

En mi experiencia como mamá de dos peques he visto que sus logros son hipercelebrados por ellos mismos cuando son sus propios deseos los que les impulsan a querer lograrlos, que sienten algo maravilloso cuando consiguen algo que ellos mismos se lo plantean como reto porque quieren hacerlo, por ejemplo ponerse de pie cuando aún no saben andar, hacer pompas de jabón, pinchar un trozo de comida, conseguir pronunciar una palabra tal y como ellos pueden y que tú les entiendas, y otro largo conjunto de cosas que van aprendiendo poco a poco y cuyo motor principal son ellos mismos. Y luego convertimos en las escuelas, o en casa, que su motor sea complacer al profesor, al adulto, y conseguir lo que te dicen que tienes que conseguir, olvidándote de cuáles son tus motivaciones internas.

Ya escuchando al protagonista de la charla me encantó su forma lógica de ir orientando las ideas, de ir desarrollando el discurso lógico de la charla para que entendiéramos el objetivo final del TBL (Thinking Based Learning), pero no quita que me fueran surgiendo dudas respecto algunos puntos.

Genial la idea de que todos tenemos la capacidad de pensar y que se basa en la experiencia e información almacenada, por eso tiene que ser muy estimulante escuchar en un aula o grupo las ideas diferentes que surgen, ideas que pueden ser muy diferentes en función de la heterogeneidad del grupo. Esto creo hace crecer la autoestima del individuo al sentir confianza para presentar sus ideas sin sentirse juzgado, sin avergonzarse porque sean buenas o malas porque nadie las va a juzgar, sólo se exponen, se trabajan las consecuencias y todos pueden elegir la que consideran mejor. Ayuda a no aferrarse a una idea propia simplemente por ser propia y por ser la tuya, estimula que se escuche a los otros y que seamos capaces de moldear nuestras ideas iniciales, o no, según cómo vayan saliendo las cosas. Sin embargo, tengo mis dudas de cómo debe ser el papel del “profesor” o “guía”, ¿qué ocurre si el profesor no es capaz de librarse de su capacidad juzgadora, de su propia experiencia para saber o dirigir si algo será mejor o peor decisión? Me preocupa la idea de un entrenador que guíe demasiado, que realmente no estimule, no promueva la diferencia de pensamiento, sino que se convierta en muy capador, que sólo se preocupe en que se encuentre un camino correcto, el que funcione, el que el entrenador considere el correcto, el más beneficioso y de nuevo volvamos al mismo sistema de pocas ideas creativas porque no le gustan al profesor.

Valoro la técnica del TBL por dejar que fluyan las ideas, sean cuales sean y esto me remite a la educación o crianza más inicial, cuando ni siquiera nuestros peques ni hablan ni andan, a cuando empiezan a manipular cosas y nos esforzamos en decirles cómo deben encajar las piezas de un puzzle, cómo deben comer con cuchara, qué colores usar, cómo usar el lápiz, cómo subir escaleras, por donde pueden o no pueden ir porque pueden caerse…es en esos puntos donde ya les estamos bloqueando la confianza y su capacidad creativa, su capacidad investigadora, les bloqueamos que puedan encontrar soluciones satisfactorias por y para ellos mismos.

En definitiva, encontré el punto de porque me chirriaba el título y la frase “enseñar a pensar”. Pensamos desde muy pequeños, somos creativos desde que manipulamos, cada peque tiene un motor interno que le estimula a hacer las cosas que desea y busca soluciones a sus problemas bien experimentando cosas nuevas, que pueden funcionar o no funcionar, o usando su experiencia previa, que debido a la juventud es pequeña pero muy intensa. Así que su entorno, buscando siempre lo mejor para ellos, nos esforzamos en darle soluciones casi de antemano, sin que lo necesiten, para que consigan su objetivo, para que no se equivoquen, para que la frustración y el enfado que conlleva no aparezca en sus caritas…y esto hace que le comencemos a bloquear su propia capacidad creativa, a que empiecen a necesitar de forma mas o menos intensa un guía mas o menos estricto, comienzan a perder la libertad para experimentar con confianza y ese es el punto donde me chirria lo de enseñar a pensar…¡Claro! Les tenemos que enseñar a pensar de modo crítico y creativo porque se lo hemos bloqueado anteriormente.

Así que manos a la obra, dejémosles experimentar, crear, que se equivoquen, que acierten, que inventen, acompañémosles en sus ideas locas (locas para nosotros porque basados en nuestra experiencia intuimos que algunas pueden no funcionar) pero ellos van adaptando su creatividad a sus experiencias y su imaginación a la realidad.

Dejémosles que pinten soles verdes y pájaros sin alas, que bailen y salten, que suban donde quieran subir o bajen donde quieran bajar, experimentar y equivocarse puede ser muy frustante pero igualmente estimulante cuando consigues algo en lo que crees y que has conseguido por ti mismo…acompañémosles y velemos por su seguridad, proporcionémosles materiales y espacio.

Ya para terminar remarco mi preocupación por siempre perseguir lo mejor, que la educación vaya dirigida a lo mejor, me encantaría dirigirla hacia la diversidad, hacia lo apropiado, hacia lo más conveniente en cada caso, para mí la palabra mejor lleva algunas connotaciones negativas, pero eso es para mí.

Algo que pienso hacer después de aprender sobre TBL es implicar más a mis peques en las decisiones de casa, ajustadas a su edad, desde elegir el desayuno o cena, o qué hacer en los días festivos. Dejarles más libertad cuando ellos se enfrenten a un problema, observarles e intentar no darles mis soluciones, animarles a seguir intentándolo, a responderles con preguntas cuando ellos me hagan preguntas para que ellos discurran y lleguen a sus ideas, ayudarles para buscar información sin que yo sea la fuente proveedora de información, a dejarles que se equivoquen y valorar que el error nos ayuda a aprender. Lo difícil será que no todo el entorno rema en la misma dirección, en casa lo haremos como juego. Y especialmente me ha gustado dejar los libros a mitad para pensar qué cosas podrían ocurrir, qué decisiones pueden tomar los protagonistas, qué consecuencias puede tener cada decisión y todo eso jugando, sin obligar, sin imponer, jugar a imaginar y pensar.

Pues de nuevo me he extendido una barbaridad.

Gracias de nuevo.

Cristina.

https://www.facebook.com/cristina.albarran.1?fref=ts

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No les corrijas cuando hablan.

Este blog se llama “fincolorado” precisamente porque empecé a escribirlo cuando Candela estaba dejando ese momento de expresarse como le parecía, y ella siempre terminaba los cuentos de esa manera. Cuando al poco de comenzar el blog, dejó de decirlo y empezó a decir “colorín colorado”, me dio mucha nostalgia, pero también orgullo por ella y la satisfacción de saber que lo estábamos haciendo bien, que a pesar de no corregirla nunca, no iba a estar toda la vida hablando con esa lengua de trapo. Ojo, que a mi no me hubiera importado en absoluto, porque me parece precioso, pero sabía que era algo tan bonito como efímero. Nunca la hemos corregido al hablar, y os aseguro que ha conseguido expresarse perfectamente, desde muy pequeña. Eso sí, hablamos mucho con ella, leemos muchos cuentos, cantamos, vemos películas y pasamos mucho tiempo juntos.

Así que si alguien que me lea está en esa fase y tiene dudas, porque su madre le dice que hay que corregir a los niños al hablar, porque la vecina comenta que sino como van a aprender, que tiene una prima que dice “¡Qué barbaridad qué mal habla este niño!”. Os voy a dar mis motivos para no corregirles, e invitar a las personas de nuestro entorno a que hagan lo mismo:

  • No les corrijas al hablar, no hay nada más feo y poco respetuoso que corregir a alguien cuando te está hablando o interrumpirle constantemente, el mensaje que transmites es que para ti no es importante lo que te están contando, que no les escuchas, que no te importa, y que de una historia preciosa lo único que te preocupa es enseñarle a decir “dicho” en lugar de “dicio”. Esto mina su autoestima, su ilusión y lo normal cuando te interrumpen al hablar o te corrigen es que pierdas el hilo de lo que estabas diciendo, y que no te apetezca continuar.
  • No les corrijas al hablar, porque te está contando algo importante para él, porque lo dice de la mejor manera que puede, porque hace unos meses no sabía hablar y ahora está feliz de poder contarte una historia, de comunicarse contigo de esta nueva forma. Está aprendiendo, y se aprende escuchando y hablando.
  • No les corrijas al hablar, cuando te hablen escucha y préstales atención, porque les brillarán los ojos, porque se les iluminará la cara y hablarán todavía más, sin parar, y aprenderán más si cabe, sintiéndose escuchados además de respetados, queridos y con confianza.
  • No les corrijas al hablar, pero por supuesto no les compares con otros niños, ni les digas que no saben hablar, ni que mal hablan. Tampoco permitas que otros se lo digan. A veces no se pueden evitar algunas situaciones, pero yo en estos casos lo he resuelto diciendo “habla precioso, a mi me encanta, por favor deja que te cuente sin interrumpirle, que para él es importante”. De verdad es un proceso precioso, relájate, háblales bien y disfruta de ello que va a durar muy poco.

Nacho está ahora en esa fase de entender y hablar de todo, pero a su manera, y a nosotros nos encanta. Cuando nos dice “yo so mayor”, cuando me dice “eeesa camiseta de pinssssesa?” o cuando encuentra un colgante y yo ingenua le pregunto:

– “Qué es eso, una moneda?”. Y él me contesta con los ojos llenos de intriga e ilusión:

– “Nooooo, e un sssesssoro”.

– “Ahhhh, ¿Me lo quieres enseñar?”. Y entonces su cara se ilumina y la conversación continúa.

¿Alguien sería capaz de romper la magia del momento diciendo, “No se dice sesoro, se dice teroso, TEE-SOO-RO”?. Espero que no, y si todavía no has conseguido librarte del adultocentrismo, y no confías en el poder intrínseco de los niños para aprender desde el amor y la confianza, como mucho podrías decirle sutilmente lo siguiente:

– “Ahhhh, un tesoro. ¿Me lo quieres enseñar?”.

Pero la escasa experiencia me dice que ni siquiera esto es necesario. Hablarán, y si les hablas bien, hablarán bien. Y si lees y les lees, leerán. Y si les respetas, respetarán. Y seguirán su camino con la confianza intacta.

Para resumir, hay una frase que me gusta mucho y que no recuerdo donde la he escuchado, pero que es perfecta para cualquier situación: Todo lo que quieras que hagan tus hijos, HAZ. Si quieres que hable, habla y no le corrijas por favor.

 

 

Robert Swartz y como fomentar el pensamiento crítico o creativo. (TBL)

Hoy no escribo yo, bueno la introducción sí, pero lo que sigue es una colaboración de mi amiga Cristina Albarrán. Ambas nos apuntamos a una charla sobre TBL que ofrecieron en nuestro municipio pero yo no pude asistir. En ocasiones publicaré posts de amigos y conocidos sobre asuntos que me parezcan interesantes y en la misma línea de pensamiento que sigue el blog. Espero que lo disfrutéis:

Hace unos días pude asistir a la charla que dio el Dr. Robert Swartz en la CEU de Montepríncipe (Boadilla) ¿Cómo trabajar las destrezas del pensamiento en casa? La importancia de enseñar a pensar desde edades tempranas. Para mi era completamente desconocido su trabajo en el desarrollo y promoción del pensamiento creativo y crítico, más conocido como TBL (Thinking Based Learning), durante la educación de los peques. En esta entrada quiero dar una visión general de los puntos que trató y captaron mi atención para que si os apetece penséis sobre lo planteado.

Tras la pertinente presentación por parte de los anfitriones, el Dr. Robert Swartz comenzó hablando del desarrollo de buenos hábitos de pensamiento y cómo enseñar/aprender a hacer las cosas mejor, a pensar mejor, a sacarle más partido a las ideas. Se refirió al proceso del pensamiento como algo que ejercitar, al cerebro como “músculo”, a la necesidad de entrenarlo para que alcance su máximo desarrollo, en velocidad, en capacidad, en habilidad para procesar y para contrastar ideas e información. Habló de la figura de un “entrenador=profesor” para estimular la mejora, aconsejar y guiar cómo usar nuestra capacidad de pensar mejor para llegar al máximo, para que su capacidad de trabajo sea mayor y sobre todo para que tienda a un pensamiento crítico, un pensamiento creativo, para convertirnos en mejores pensadores.

Analizamos que el pensamiento es una cualidad intrínseca del ser humano, todo ser humano piensa, pero no todos lo hacen igual, ni todos piensan por las mismas cosas, ni les preocupan las mismas cosas, ni pueden llegar a las mismas ideas o conclusiones porque éstas están influenciadas por las vivencias de cada uno, por sus experiencias, por la información previa a algo y especialmente por la costumbre de hacerlo, por la habilidad de haber ejercitado el pensamiento crítico durante gran parte del tiempo y especialmente en la infancia. Mostró algún anuncio de coche o cereales para expresar la idea de que la información recibida en algún momento de nuestras vidas, información aparentemente sin importancia y extraída inconscientemente del anuncio, luego puede volverse crucial para tomar una decisión.

Defiende que nuestra capacidad de pensamiento crítico está vinculado a la toma de decisiones, desde cosas muy diarias como qué pan comprar, qué comida comer hasta otras decisiones que se toman muy eventuales pero que igualmente pueden afectar muchísimo a nuestro desarrollo personal y vital como el trabajo que elegir, qué estudiar, dónde vivir, tener hijos o no…etc.

Toda decisión puede tener vinculada una o varias consecuencias. Nuestra capacidad de buscar/pensar diferentes decisiones, así como de prever las posibles consecuencias de cada decisión está ligada directamente a nuestros conocimientos, nuestras vivencias, nuestras creencias, nuestros deseos, nuestro estado emocional y cada persona es diferente. Por tanto, en un aula o en un grupo serán posibles muchas decisiones diferentes frente a una misma pregunta y muchas consecuencias por cada decisión. Cuanta mayor capacidad tengamos para desarrollar diferentes posibles decisiones frente a una pregunta o problema particular, y cuantas más cosas podamos predecir, se puedan cumplir o no, mayor y mejor será nuestra capacidad de pensamiento crítico.

Necesitamos un pensamiento crítico y creativo cuando:

  • Tomamos decisiones.
  • Solucionamos problemas.
  • Hacemos predicciones.
  • Argumentamos.
  • Comparamos y contrastamos.
  • Hacemos algo diferentes.
  • Las decisiones están vinculadas a consecuencias.

Habló del libro “Shiloh” y de “Horton empolla un huevo” como libros usados en aulas para estimular el pensamiento crítico y creativo. Son libros que en su trama principal el protagonista toma una decisión determinada y eso conlleva ciertas consecuencias que le afectan directamente.

Estos y otros libros son usados para parar la historia y fomentar/animar a los alumnos a prever diferentes consecuencias derivadas de la decisión tomada por el protagonista. Los alumnos evalúan las posibles consecuencias y en función de ellas deciden qué decisión podría tomar el protagonista y cuál sería la mejor según las consecuencias que ellos mismos han previsto. Defiende que así se estimulan las habilidades discursivas, estimula el respeto por las ideas de todos, estimula la humildad para escuchar y aceptar ideas diferentes y en función de ellas poder reorganizar o no nuestros pensamientos e ideas para conseguir llegar a una conclusión o decisión más adecuada o exitosa.

Defiende especialmente el método para estimular la capacidad de decisión en un grupo, para que el grupo en su conjunto pueda llegar a una decisión conjunta que involucre a todos y donde todos sean igualmente responsables, en el grupo se admite la opinión de todos, se escucha a todos y se adaptan las decisiones a todos. Lo considera especialmente importante para desarrollar el TBL en la familia, que todos los miembros puedan participar en la toma de decisiones como vacaciones, comidas, sitios a visitar etc.

Otra de las herramientas que propone es discutir acerca de hechos cotidianos o que afectan a la sociedad: la energía (renovables vs consumibles), educación, alimentación, etc. De esta forma los estudiantes buscan información sobre cosas que interesan para poder plantear ideas o cosas nuevas, van a diferentes fuentes para responder las preguntas que surgen, para buscar soluciones a problemas concretos y aprenden no sólo lo que está en los libros.

¿Cómo estimular el pensamiento creativo en casa?

  • Usar libros para encontrar diferentes consecuencias a decisiones tomadas por los protagonistas.
  • Realizar toma de decisiones conjuntas donde cada uno pueda expresar sus deseos, opiniones y todos juntos ver las diferentes opciones, con sus ventajas e inconvenientes, y juntos tomar la decisión final.
  • Hablar de cosas cotidianas, actitudes, problemas que afectan al entorno que nos rodea. En definitiva, estimular la discusión de temas, buscar pros y contras, analizar las consecuencias y en función a todo eso elegir la que creamos es mejor.

Para concluir el Dr. Robert Swartz menciona el video del colegio AIXA en Palma de Mallorca: https://www.youtube.com/watch?v=rtD068R0vbk

Y os dejo algunos enlaces que me han parecido interesantes:

http://enlaescuela.aprenderapensar.net/tag/robert-swartz/

https://www.youtube.com/watch?v=PcZFR8e1Pcc

Y este enlace por si alguien se anima a apuntarse 😀 http://teach-think.org/es/programas/programas-especiales/ctt-instituto-verano/?gclid=CjwKEAjwlKLHBRDztKr6wMnRthMSJAALcT-s9SSSSoV5eGxnT-X7GoBK6G8e5amd7-BowNtOOuj6PRoC0UTw_wcB

Para concluir: Un bien desarrollado pensamiento crítico nos puede acercar a tomar las mejores decisiones posibles.

Otro día presento la versión más subjetiva y crítica de la charla, pero mientras tanto os invito a reflexionar, indagar y pensar si querríais o podríais implementar esto en la vida cotidiana.

Gracias a la “dueña” del blog por dejarme participar.

Cristina Albarrán

https://www.facebook.com/cristina.albarran.1?fref=ts

No me gusta “el monstruo de colores”.

En el cole de Candela tienen muy buenas intenciones respecto al tratamiento de las emociones en educación infantil. La teoría es prestar atención a las mismas, y ayudar a los peques a identificarlas y expresarlas. Para ello siguen una guía de educación emocional y se apoyan en libros como “El monstruo de colores”.

El año pasado ya les leyeron el cuento e hicieron con una mamá un taller con palitos de colores, y este año continuando con el tema, llevan a casa un libro con cada una de las emociones del libro, en el que cada niño tienen que poner fotos, dibujos o lo que quieran sobre las cosas que les dan miedo, las cosas que les enfadan, etc.

Ya en su momento, no me gustaba que les hicieran identificar los sentimientos con colores. Pero además estas navidades alguien, con toda su buena intención, nos regaló el libro y pude confirmar que NO ME GUSTA EN ABSOLUTO por los siguientes motivos:

  • Como ya he comentado, no veo la necesidad de hacerles identificar los sentimientos con colores, me parece que con ello les limitamos la creatividad y el placer de utilizarlos, dibujar y expresarse con libertad ya desde pequeños. ¿Por qué el negro es miedo o el rojo enfado?.
  • Cuando llegamos al monstruo negro, que es el del MIEDO, el texto del cuento dice literalmente: “El miedo es cobarde. Se esconde y huye como un ladrón en la oscuridad”. ¿No os “chirría” esta frase?, ¿De verdad queremos enseñarle eso a nuestros hijos? ¿O hacerles sentir que tener miedo es cobarde?.

monstruo_colores_miedo

  • Además de lo anterior, la niña me parece que trata al monstruo con poco respeto. Justo al empezar, cuando el monstruo está hecho un lío con sus emociones le dice enfadada “Ya te has vuelto a liar? No aprenderás nunca ….” ¿No aprenderás nunca?. Negación, enfado, reproche, esta frase lo tiene todo.

monstruo_colores_enfado

Así que no veo “el monstruo de colores” como un libro de referencia, y no entiendo que sea un recurso tan utilizado para “enseñar” sentimientos. Sobre todo partiendo de la idea de que me parece a mi que los sentimientos no se enseñan, se viven y se acompañan.

No he investigado mucho, pero para momentos puntuales me gustaría encontrar algunos cuentos que hablen de emociones, tal cual, sin adornos, con ejemplos reales que puedan vivir los niños. ¿Conocéis alguno?