5 Canciones para la maternidad y un libro de crianza consciente.

Es hermoso tener cerca a futuros padres, con ellos revivo un poco mis embarazos, las dudas, las alegrías, las emociones y sobre todo, la consciencia del maravilloso proceso de transformación. Con cada nacimiento de un bebé nace una nueva familia y los adultos renacen, pocas cosas volverán a ser iguales.

Os voy a dejar en este post mi lista favorita de canciones sobre maternidad/paternidad, a mi al menos me emocionan mucho. Y también un libro maravilloso para leer antes, durante y después del embarazo, perfecto y generoso porque además es de descarga gratuita. Empezamos:

  1. Tanit Navarro: “Al otro lado de la piel”.

“Semilla de vida, que habitas en mi cuerpo, creciendo nueve lunas en la cueva interior ….. del amor …”. Así comienza ni más ni menos esta preciosa canción del disco “Nueve lunas” dedicado al completo a la maternidad. No hay nada parecido al vínculo de apego entre un bebé y una madre desde el embarazo y nadie más tendrá nunca ese vínculo, tendrán otros, pero no ese. También puedes visitar su web y su bonito proyecto mamacanta.


Tanit Navarro - Al otro lado de la piel

2. Luísa Sobral: “Para ti”.

Luísa es la hermana del eurovisivo Salvador Sobral y autora de la canción con la que su hermano ganó el festival. En “Para ti” canta con ternura y una sensibilidad especial a su futuro bebé. Durante el embarazo se prepara el cuerpo pero también el alma para una entrega sin condiciones.


Luísa Sobral -

3 . Jorge Drexler y Pedro Guerra: “Cuídame”.

Dos de mis autores favoritos y de mis hijos, unidos en una bella canción oda a los cuidados, a la fragilidad y la ternura. Nadie ni nada te va a necesitar tanto como un hijo, cuidar y sentirse cuidado será una experiencia única para ambos. También será esencial el rol de las parejas, cuando la haya: cuidar, apoyar, acompañar y estar para todo lo que se necesite, que va a ser mucho.


Jorge Drexler y Pedro Guerra -

4. Carolina Deslandes: “A vida toda”. 

La vida podrá dar mil vueltas, ponerse del derecho, del revés, de lado y de canto cientos de veces. Podrás vivir en mil sitios, cambiar de trabajo, de casa, de ciudad, de amigos y de pareja, pero el amor por un hijo seguro que será para toda la vida. Seguro. 


Carolina Deslandes -

5. Joan Manuel Serrat: “Esos locos bajitos”.

No podía faltar Joan Manuel en mi lista, no sabéis la de viajes en coche que he hecho de pequeña escuchándole y cantándole, pues esta canción nunca me había emocionado de verdad hasta que fui madre, y es que hace tiempo que pienso que las cosas las recibimos y nos calan sólo cuando estamos preparados para ello.

Según han ido creciendo mis pequeños, y el cansancio me ha permitido reflexionar, he sido más consciente de la gran responsabilidad que son los hijos, no sólo para nosotros, también para la sociedad que queremos. Los hijos no nos escucharán demasiado, pero serán nuestro reflejo, y aunque lo desees es probable que no crezcan todo lo libres que quieres.


Joan Manuel Serrat-

Y ahora el libro: “Mamamorfosis. Las 200 caras de la luna”.

Este proyecto colaborativo en el que 200 madres comparten su experiencia de embarazo, parto y crianza, es el libro que a mi me hubiera gustado leer cuando estaba embarazada. Yo lo descubrí ya pasado el tiempo y también fue hermoso encontrar tantas mujeres poderosas en este abrazo colectivo a la maternidad consciente.

Madres ayudando a madres con honestidad, hablan de las luces y las sombras de este maravilloso camino: “Un día despiertas y comienza tu mamamorfosis”, sanar tu niña interior, la confianza y el instinto, así es la crianza consciente. No dejéis de visitar el blog de mi casa al mundo de Aguamarina, la impulsora de este proyecto.


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La cantidad de información y recursos acumulados durante mis 6 años de maternidad es ingente, pero estas cinco canciones y el libro creo que pueden ser perfectos para compartir con cualquier futura mamá, sin agobiar, para que disfruten del proceso y vayan recorriendo su propio camino.

Este post va dedicado especialmente a mi embarazada favorita.

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4 falsos mitos sobre las escuelas alternativas.

Las escuelas de pedagogías innovadoras, también llamadas escuelas libres, activas, vivas o alternativas son todavía poco conocidas, nosotros llevamos como 4 años buscando información sobre ellas, leyendo todo lo que caía en mis manos, visitando todas las que hemos podido y desde hace un año disfrutando de una. Salirse de la zona de comfort no es fácil, surgen dudas y reconozco que da vértigo, pero después de un año de VIVIRLO, os puedo decir que no podemos estar más contentos y que ojalá hubiéramos tenido la oportunidad de haberlo hecho antes.

Hace unas semanas, cuando estaba terminando el curso, fuimos a una reunión del cole en la que la directora hablaba de algunos de los FALSOS MITOS sobre este tipo de escuelas. Me pareció fantástico el resumen porque algunos de ellos nos rondaban a nosotros en la cabeza a principio de curso, y con el transcurso del mismo hemos llegado a las mismas conclusiones. Basándonos en nuestra experiencia os comparto 4 de ellos que creo se pueden aplicar a muchas de estas escuelas:

1. Los niños “viven en una burbuja”.

Esta era nuestra principal inquietud a principio de curso, nosotros no queríamos que nuestros hijos estuvieran aislados del mundo y de la realidad, por supuesto de la realidad de unos niños de 3 y 5 años, y hemos podido comprobar que no ha sido así. En el nuevo cole los niños también pegan, insultan y dicen palabrotas, se pelean y hacen daño, como en todos los colegios del mundo, la diferencia está en el acompañamiento. Lo que nosotros hemos vivido es que en las escuelas tradicionales hay un déficit de acompañamiento en estas situaciones, por mucho amor e interés que ponga un profesor, con ratios de 20-30 niños por docente es IMPOSIBLE atender estos aspectos, básicos siempre, pero especialmente con estas edades.

2. No hay violencia en este tipo de escuelas.

Este punto tiene mucho que ver con el anterior. Os diré que si hay violencia entre los peques en estos colegios, como en todos, claro que la hay. Pero de nuevo los ratios profesor/alumno permiten hacer un seguimiento muy de cerca, se actúa rápido y la actitud consiste en NO PERMITIR, hablar, explicar y ofrecer alternativas al niño que siente un malestar y lo ha expresado de forma violenta.

3. Serán adultos equilibrados emocionalmente.

Para empezar, yo no entiendo muy bien que es ser equilibrado emocionalmente, quiero decir que no creo que haya un consenso general para ello. Además como ya he comentado, los niños y niñas que asisten a estas escuelas no viven en una burbuja, tienen vida, amistades, familia y experiencias fuera de la escuela. Así que el equilibrio, sea lo que sea, no está asegurado. Lo que si es verdad es que se le da mucha importancia a lo emocional y se trata de ofrecer herramientas al respecto que les puedan ser útiles.

4. Tendrán el mismo nivel académico que en una escuela tradicional.

Es imposible asegurar esto, porque además cada niño tiene un nivel y unas inquietudes. Lo que si es verdad es que la cantidad de materia que se preparan es menor, no dedican tanto tiempo a la adquisición de conocimientos como tal, sino que todo está englobado en un contexto, y el conocimiento parte de una emoción. Ahora bien, efectivamente en las escuelas tradicionales tratarán más temas y materias, pero ¿Cuántas de ellas serán aprendidas, recordadas y asimiladas?

Espero que este post os haya sido de ayuda, criar distinto es MUY DIFÍCIL en un sistema tradicional, se puede hacer con mucho esfuerzo y viviendo una auténtica CONTRADICCIÓN entre lo que los niños y niñas ven el el cole y lo que ven en casa. Cuando decidimos salirnos del sistema, además de dudas sobre lo nuevo y desconocido, yo no sabía si nos estábamos convirtiendo en “COBARDES O VALIENTES” …….. quizá suene un poco dramático, pero así es como me sentía al abandonar un sistema por el que estaba luchando, intentando que fuera más amable y respetuoso. Ahora ya os puedo decir que no nos hemos convertido en ninguna de las dos cosas, que lo único que nos ha pasado es que somos un poquito más LIBRES.

¿Qué dudas tienes sobre este tipo de escuelas?

¿Harás huelga feminista el 8M?

Hubo un tiempo en que yo vivía en los mundos de Yupi: licenciada, con un trabajo “bien” remunerado, pareja, casa, coche e independencia. Entonces pensaba que aquello del feminismo era algo del pasado, y que yo no era feminista, sino que creía en la igualdad. Entonces me quedé en el paro y perdí la cuenta de las veces que me preguntaron en las entrevistas de trabajo si pensaba tener hijos, y ese fue mi primer golpe de realidad respecto a las injusticias que podemos llegar a sufrir las mujeres simplemente por ser.

Después, hace casi 6 años fui madre por primera vez, y aunque al principio no sabía ponerle nombre a esa forma de criar nuestra, ya estaba inmersa en la senda de la crianza con apego, consciente y respetuosa. Entonces me declaré ANTIfeminista, porque me daban ganas de vomitar cada vez que alguna feminista cargaba contra madres que elegían quedarse en casa a criar a sus hijos o criticaban a madres que daban el pecho porque lo que había que hacer era quitarle el pecho al bebé para que el padre pudiera darle biberones en pro de la “igualdad” y así la mamá pudiera incorporarse al mundo laboral lo antes posible. No me entraba ni me entra en la cabeza que para ser feministas tuviéramos que deshumanizarnos de esa manera, olvidarnos de nuestra naturaleza y de nuestro instinto y sobre todo dejar de lado las necesidades de nuestras crías. Y además me horrorizaba y sigue horrorizando que para ser feministas tengamos que dejar de ser mujeres y convertirnos en máquinas de producir al servicio del sistema, que lo que no quiere son personas íntegras, ni capaces ni libres, ni conscientes, simplemente productivas. Perdí también la fe en las mujeres, lo que percibía en aquel momento era que la crianza se había convertido en una competición, en un cúmulo de mentiras, apariencias, críticas y juicios de unas sobre otras, en mujeres solas aparentando ser las mismas de siempre, cargando con todo, con los niños, con las casas y con sus vidas “intactas” tras sus maternidades, negando sus sentimientos y los de sus crías. Y me sentía muy sola.

Entonces me lancé al mundo virtual y encontré mujeres y madres con mis mismas inquietudes, mujeres conscientes y orgullosas de su naturaleza, mujeres ayudando a mujeres en su estilo de crianza fuera el que fuera, mujeres empáticas, atentas, instintivas, cuidadoras y sabias. También encontré mi tribu no virtual de mujeres poderosas, tan distintas todas pero con el objetivo común de mejorar el mundo a través de la educación, el amor y el respeto a nuestros hijos.

Y así fue como recuperé el orgullo de ser mujer y me abracé de nuevo al feminismo y me reconozco feminista hasta el último poro de mi piel. Aunque en algún momento me he podido sentir poco representada por este movimiento, somos tantas y tan diversas que es muy difícil que coincidamos en todo, y gente desagradable hay en todas partes y en todos los colectivos. Pero en lo básico, en nuestros derechos y libertades estamos todas de acuerdo. He leído el manifiesto feminista del 8M, han conseguido un manifiesto actual con mucha fuerza y que engloba muchas realidades feministas, no sólo las de las trabajadoras, y problemas que sufrimos todas, os dejo un extracto de las reivindicaciones:

  • “Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!”
  • “Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!”
  • “La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.”
  • “Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos  por  la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.”

Además esta huelga no es sólo para nosotras que vivimos en el “privilegiado” primer mundo, la vida es terriblemente dura para las mujeres en otras culturas y todo este movimiento va también por ellas.

¿Voy a hacer huelga feminista el 8M?

Si, seguro que si, en la medida de mis posibilidades haré huelga el 8M para dar visibilidad al movimiento feminista. No faltaré al trabajo, pero haré huelga de consumo y huelga de cuidados y hablaré de todo esto en casa con mis hijos.  Seguiré esforzándome cada día para ofrecer a mis hijos una educación feminista que mejore las cosas en el futuro, y seguiré con la lucha diaria de la corresponsabilidad en el hogar y cuidados de la familia. Además de poner mi granito de arena con este post.

¿Y tú qué vas a hacer?

Nueva etapa y confesiones.

Llevo desde el verano sin escribir, y lo último que había en el blog era un post de mi amiga Cristina que amablemente cubrió un hueco que yo no podía. Al final el blog se ha convertido en un espacio de confesiones y relatos personales, y cuando tengo mis sentidos puestos en otros asuntos, resulta que no me sale escribir.

¿Y qué ha sido eso que me tenía “secuestrada”?

Llevamos casi 6 años de muchos cambios en la familia, desde que nació Candela todo se nos ha dado la vuelta, y puesto del derecho y del revés varias veces, ABSOLUTAMENTE TODO. No somos ni la sombra de lo que éramos en casi ningún aspecto de nuestra vida. Con cada nacimiento de nuestros hijos los adultos también hemos vuelto a nacer y los cambios y adaptaciones, están siendo constantes. ¿Está siendo duro? Si mucho, pero nos está haciendo más fuertes, CONSCIENTES y LIBRES. Por el camino hemos abandonado aquello que no nos gusta, nos estamos afianzando en las cosas que nos hacen felices y vamos creando nuevas relaciones y caminos que nos iluminan y aportan calor.

Os cuento todo esto porque creo que justo ahora, después de este recorrido maravilloso, por fin parece que me encuentro en un periodo de calma, y en un momento de consciencia suficiente, sin dudas, de la que sale sola, sin forzar, que me está permitiendo descansar. Ya no estoy en esa búsqueda constante de información que apoyara todo aquello que nuestra familia estaba viviendo respecto a la crianza, ya no lucho contra corriente, ni me defiendo, ni doy explicaciones. Simplemente actúo como me parece y disfruto de ello. Y en gran parte todo está empezando a encajar gracias al nuevo colegio de mis hijos. Desde que el año pasado tomamos la decisión del cambio, hasta ahora que estamos terminando con la adaptación de Nacho, este ha sido el centro de mi foco tanto a nivel físico como emocional, nuestro gran “proyecto” que no me estaba permitiendo dedicar tiempo a lo demás.

Quizá penséis que estoy siendo un poco exagerada y que un cambio de cole tampoco es para tanto. Efectivamente no lo sería si el nuevo cole no fuera uno de esos que ahora llaman escuelas, activas/libres, en el que los niños “no hacen nada más que jugar”. No sería para tanto si no fuese este el segundo cambio de colegio y no estuviéramos ya con pocas ganas de equivocarnos de nuevo. No lo sería, si no dejáramos atrás plaza asegurada para los dos peques en la escuela pública más guay de nuestro municipio. No lo sería si la nueva escuela no estuviera a 17km de nuestra casa. Y tampoco lo sería si, por desgracia, no fuera una escuela privada, para la que hemos tenido y tenemos que echar muchos números. Estos meses hemos tenido que lidiar con todo esto, con nuestras propias dudas, con las dudas y comentarios de los demás, y con los gestos de los que ya nos dan por perdidos y prefieren no interesarse.

¿Algo más que confesar?

Si. No tengo clara la deriva que ha de tomar “fincolorado”. El blog ha traído cosas maravillosas a mi vida: Me ha servido de terapia, he dado a conocer mi punto de vista respecto la crianza a mi entorno, con él he ordenado mis ideas, me he empezado a expresar mejor y en consecuencia me han entendido mejor. También gracias al blog he conocido un grupo de madres estupendas con las que me siento arropada, un verdadero grupo de apoyo sin juicios. Por cierto, siempre lo recomiendo, si tu entorno no entiende tu forma de criar, escribe un blog, cuando planteas tus ideas desde el corazón, la vida se torna más amable.

Pero también me he sentido juzgada a veces. En principio empiezas a escribir con mucho cariño para que te lea tu entorno cercano, e ingenuamente piensas que nadie va a juzgarte por expresar tus ideas …… esperando que la gente sea respetuosa, pero resulta que no es así. Y un día tienes una conversación con alguien que nunca te ha dicho que te haya leído, pero utiliza frases exactas de tu blog en tu contra, pero por supuesto sin haber entendido absolutamente nada, sólo intentando tergiversar a su favor. Me ha pasado sólo en dos ocasiones, pero la sensación ha sido repugnante, como si alguien lee tu diario personal y te echa cosas en cara.

Así que ya me queda claro, que este formato lo lee tanto gente bonita a quien le gusta o no lo que cuento, pero opina y comenta desde el respeto, como gente que por mucho que lea no entiende nada de nada. Este es el otro motivo de mi “parón literario”, porque en el blog cuento mi experiencia con la crianza, pero por extensión están incluidos algunos fragmentos chiquititos de la vida de mis hijos y aunque a mi no se me ocurre de que manera puede ser mal utilizada esta información, con la experiencia que os he contado antes, ya me queda claro que hay gente con la cabeza llena de serrín. Si me pasa esto a mi, no quiero ni pensar por lo que pueden pasar otras mamis que tienen blogs grandes, de los de verdad.

Toma ya! No está mal el post para no querer contar cosas personales, eh?

Así que Tranquilos miles y miles de fans (tía Merce y mi hermana), que no abandono, sólo tengo que ver la manera de contar las cosas de forma que me haga sentir bien. Este post de confesiones es el punto de partida para una etapa nueva, a ver si ahora me acompaña la constancia. 🙂