Desescolarización veraniega.

Los primeros días de vacaciones de Candela han sido un poco duros, ha pasado de estar 7 horas al día “dirigida” en el cole, a disponer de ese tiempo para sus propios intereses. Ha pasado de no poder elegir nunca sus actividades, a poder hacer lo que quiera, a escucharse y hacer lo que le pide el cuerpo. Ha pasado de tener que obedecer continuamente, a poder reconocer y expresar sus sentimientos, negociar y tratar de respetar. Todo esto, junto con seguir las rutinas de casa y entretenerse sola gran parte del tiempo, no está siendo fácil.

En un primer momento nos asustamos un poco, y yo que estaba leyendo cosas sobre la desescolarización, había escuchado decir que “por cada año de escolarización se necesita un mes de desintoxicación”, ¡Madre mía, vamos a estar así casi la mitad de las vacaciones!. Afortunadamente a partir de los primeros días la evolución y adaptación a la nueva situación ha sido muy favorable, yo llevo varios días sin escuchar eso de “me aburro”, como si fuéramos nosotros los encargados de proporcionarle entretenimiento continuamente. También los niños son muy listos y supongo que se le habrán quitado las ganas después de llevar varios días escuchando respuestas del tipo: “Qué bien hija, no sabes lo mucho que me alegro, es muy sano aburrirse, ya lo verás” o “Estupendo, aprovecha que el resto del año no tendrás tanta suerte” que son las versiones modernas y empáticas del “pues cómprate un mono” que me decían a mi de pequeña.

Desescolarizar no implica necesariamente plantearse sacar a los niños del cole, hacer homeschooling o unschooling. Son muy interesantes los talleres de Laura Mascaró para todo tipo de público, en los que se plantea la desescolarización interna como un proceso de poner cada cosa en su lugar, desmitificar la escuela tradicional, su necesidad, quitarnos complejos y presiones y relajarnos para ver el aprendizaje como algo natural, espontáneo divertido y enriquecedor. Porque hoy en día, en el mundo que vivimos no creo que nadie piense que un niño no es capaz de adquirir conocimientos y desarrollar sus intereses sin ir a la escuela. Porque hoy en día con el acceso a la información del que disponemos, ni la escuela ni el colegio son fuentes de sabiduría, ningún profesor puede saber todo lo relacionado con una materia, que alguien no pueda encontrar por sus propios medios. Y porque sabemos que todo lo que se estudia en primaria, alguien con la madurez suficiente es capaz de aprenderlo en tan solo año y medio.

Entonces a menudo me pregunto si necesitan mis hijos asistir a la escuela, y la respuesta siempre es NO, no lo NECESITAN en absoluto. Les puede venir bien en algunos aspectos y es la mejor opción a nuestro alcance para “conciliar” (ja,ja y ja, perdón pero me da la risa siempre que escribo o escucho esa palabra). Pero siempre teniendo presente que el aprendizaje importante es el que viven en casa y el de las propias experiencias que vayan teniendo. Aunque no esté 100% de acuerdo, el siguiente post sobre los 33 daños colaterales de escolarizar a tu hijo me gusta mucho como guía de observación de padres, porque son algunos de los efectos no deseados que se pueden dar y que conociéndolos se pueden intentar reconducir.

Así que el verano es una oportunidad perfecta para desescolarizarse, y hacer lo que niños tan pequeños deberían poder hacer todo el año: levantarse cuando quieran y observar tranquilamente la obra que hay frente a su casa, como en la foto. Este verano nuestros pequeños están en casa aburriéndose como ostras, no pueden estar mejor porque este año están con papá, que aunque sabe lo duro que se hace a veces, también sabe que llegará un momento en que lo echará de menos. Me mandan una foto en la que Candela ha aprendido a dormir a su hermano, llena de orgullo. Y cuando llego a casa me cuentan todas las novedades: “Hay una grúa y están haciendo un agujero para el garaje”,”Y hemos discutido y mi hermano me ha tirado del pelo, pero ya lo hemos arreglado”,”Jugamos? Tú eres la hija y yo soy la mamá” o “Jugamos? Yo soy el dragón y tú la princesa”.

 

 

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Escuela infantil Achalay

Me siento feliz cuando voy a buscar a Nacho (1 año) al “cole” y le veo contento encima de su profe que está sentada en el suelo, con los compañeros de clase también cerquita, cada uno haciendo sus cosas, pero todos juntos.

Me siento muy feliz cuando en ese momento puedo entrar en la clase, sentarme con ellos, mirarles y sujetar a alguno de los pequeños que se apoya en mí para levantarse. Todos en calma, hace poquito que se han levantado de la siesta algunos, y otros siguen en ello . Los que siguen durmiendo serán despertados por sus padres o cuidadores que pueden entrar hasta las cunitas, como si estuvieran en casa.

Nacho a veces viene corriendo con los brazos en alto y otras veces se queda con Araceli sentado, sonriendo, o sigue jugando dentro de una caja de cartón con su compañera Claudia o concentrado en el ruido que hace arrastrar una tapa de paté la piara por el suelo. No tiene prisa, porque está como en casa.

Cuando ya está en mis brazos y nos vamos, Nacho a veces se despide acercando su cabecita a la de Araceli, rozando las mejillas con una sonrisa en la cara y los ojillos medio cerrados del gusto.

Salimos al pasillo para irnos y pasamos por cuerdas, tubos, guirnaldas de tapones reciclados, suaves gasas y telas colgadas que nos rozan al pasar. Pizarras a la altura de los niños con tizas de colores para pintar y cajas con libros para que nadie se olvide de llevarse uno a casa, un rincón de lectura y a veces un dulzón olor a incienso. A la salida siempre nos despiden Belén y María, directora y secretaria del centro, que saben el nombre de todos los niños, que besan y abrazan a todos los que se dejan y que intercambian palabras con los papás a los que también conocen.

El ambiente en la escuela infantil es de ternura, respeto hacia los niños y las familias, y esto es lo normal, pero yo lo disfruto tanto porque en “la otra escuela”, a la que asistió Candela (3 años), muy pocas cosas eran normales: a pesar de algunos de sus profes, cariñosísimos (Maite, Natalia, Lidia, Raul) el centro estaba más interesado en el negocio que en el bienestar de los pequeños. Ahora puedo decir que toda la incertidumbre que hemos podido sentir por el cambio ha merecido la pena.

Hoy es carnaval y mi marido está en Achalay con Nacho, van a hacer un pasacalles con los peques disfrazados en el que se pide a las familias que participen si pueden, lo normal. Me envía fotos por wsp con cuidado de no sacar en ellas a otros niños, lo normal. También se ha llevado a Malcolm (nuestro perro), lo normal.

Que importante es sentir que dejas a tu hijos en buenas manos, y que tranquila está una cuando las piezas del puzle empiezan a encajar.

Guía para identificar escuelas respetuosas (3 a 6 años)

En estos tres años y medio de maternidad he vivido y en algunos casos sufrido escuelas de tres tipos: escuelas no respetuosas, escuelas respetuosas y escuelas que intentan ser respetuosas. Esta experiencia me permite, hoy por hoy, identificarlas y por ello elaboro esta lista para ayudar a todos aquellos que lo necesiten.

Primero quiero explicar que para mi una escuela respetuosa, a grandes rasgos, es aquella que sigue al niño, que entiende sus ritmos y necesidades y que fomenta su desarrollo óptimo en función a estas necesidades, siempre dentro de lo posible. Que además es una escuela participativa en la que las familias tienen voz.

También quiero comentar que no he tenido experiencia con ninguna escuela libre o alternativa, aunque me hubiera encantado, por la zona en la que vivo y por nuestras posibilidades económicas no ha habido oportunidad. En esta lista me refiero a escuelas normales al alcance de todos, así que estos son los criterios que a mi me parecen importantes para identificar escuelas respetuosas:

LAS INSTALACIONES: Es lo primero que vemos, en los días de puertas abiertas algunos coles nos enseñan orgullosos sus piscinas cubiertas, instalaciones deportivas, edificios modernos, y mucho cemento por todas partes.

Hay que ponerse en la piel de un niño y pensar lo que les gustaría a ellos: por ejemplo arena, fuentes para hacer barro, columpios, juguetes en el patio, rocódromos, pizarras y elementos a su altura, etc. Que se note que se piensa en ellos. También hay que fijarse en algunos aspectos importantes para su bienestar, como: zonas de sombra o toldos en los patios para el verano y sistema de calefacción.

Muy importante también es el comedor, si las instalaciones están adaptadas para los niños, si tienen cocina propia, precauciones con alergias e intolerancias. Si puedes hazte con un menú mensual incluidos desayunos y meriendas. (Mi hija estuvo en un cole en el que les daban nocilla en las meriendas a niños de 1 y 2 años, zumos azucarados y copas de chocolate de postre en las comidas). El tema de la alimentación para mi es muy importante, conviene preguntar también que toman los niños en los almuerzos, si los llevan de casa o si los sirve el cole. Una chocolatada en carnaval es una cosa normal, pero onzas de chocolate en las clases entre horas es como para enfadarse mucho (visto con mis propios ojos en “la otra escuela”).

Respecto al comedor para mi es muy importante preguntar de que manera fomentan su autonomía, si obligan o no a comer, si les regañan cuando algo no les gusta, si hacen alguna siesta después de comer y si pueden elegir no hacerla y qué hacen los niños que no quieren hacer siesta.

EL AULA: Que sea un espacio amplio, luminoso, confortable, ordenado, esto es importante. Pero mucho más aun es que haya materiales a su alcance, distintos espacios de interés, mesas y sillas las justas (son niños pequeños que no quieren estar sentados) y si las hay, que estén dispuestas en grupos o por espacios. Sobre todo a mi me gusta un espacio que trasmita calma, porque es importante para que los críos estén en calma, espacios que fomenten la creatividad y la concentración cuando sea necesario, un espacio que les motive.

PROYECTO EDUCATIVO. Este aspecto es sin duda la clave de todo, y que si es el correcto hará que todos los demás aspectos del cole estén el línea. La cuestión es que muchas veces los coles cuelgan sus proyectos educativos en un pdf en su web y es muy general, poco concreto y con poca información. Todos hablan de respeto, independencia, desarrollo personal e intelectual ….. etc, lo normal, un ideal que todo el mundo desea. Así que lo mejor es preguntar, al director, al coordinador y en las entrevistas. Algunas claves:

  • ¿Hay libros?¿Se hacen fichas?
  • ¿Cuánto tiempo de juego libre tienen?
  • ¿Cuántas horas de patio?
  • ¿Hay libertad de movimiento en el aula, pueden los niños elegir las actividades?
  • ¿En el aula hay distintos espacios?¿Pueden los niños en alguna medida elegir sus actividades e intereses?¿Trabajan por proyectos?
  • ¿Tienen libertad para acudir al baño y beber agua cuando sea necesario?
  • ¿Pueden entrar y salir del aula cuando lo necesiten? ¿Pueden salir al patio o tienen algún espacio en clase si no les apetece hacer alguna actividad planteada?
  • ¿Qué ocurre si a algún niño no le apetece hacer la actividad planteada?
  • ¿Pueden los padres participar de alguna manera en todo el proceso?
  • ¿De qué manera se fomenta la autonomía?
  • ¿De que manera se fomenta la creatividad?
  • ¿Tienen algún proyecto en valores y educación emocional?
  • ¿Cómo se resuelven los conflictos entre niños?
  • ¿Hay castigos o premios?¿De qué tipo?
  • ¿Fomentan la lectura?¿Tienen libros a su alcance o un espacio de lectura?
  • ¿Pueden los padres entrar en el aula? Al llevarlos/recogerlos, en actividades que se organicen o incluso si es posible pasar un día con ellos.
  • Continuidad del profesorado en el tiempo. Su formación y experiencia.
  • Uso de las nuevas tecnologías.
  • Ratio de profesores por alumno y número de ayudantes.
  • Si comparten espacios y actividades niños de distintas edades.
  • Si la metodología de aprendizaje es manipulativa y si tienen materiales de tipo montessori.

Mi experiencia es que toda esta información es difícil de obtener en una reunión general, y que todo esto al final depende mucho del profesor, de su libertad de cátedra y de como quiera llevar el aula. A veces el colegio puede intentar seguir una línea respetuosa, pero el profesor que le toque a tu hijo no tener las mismas ideas o por lo menos no aplicarlas de forma correcta. El problema aquí es que las reuniones con los profesores se tienen una vez ya se ha matriculado al niño.

AMPA, CONSEJO RECTOR Y EQUIPO DIRECTIVO. Las pongo juntas, porque van de la mano. ¿Existe en el cole un AMPA con participación suficiente e implicado en el proyecto educativo?. En los coles públicos puede ser que si, pero en los privados y concertados brillan por su ausencia. También es muy interesante saber cada cuanto hay elecciones al consejo rector y si las va a haber en breve (sobre todo en colegios privados y concertados). A veces un cambio en el consejo rector implica un gran cambio en la línea educativa, sobre todo en colegios privados o concertados con escasa o nula participación del AMPA.

Elegir colegio para nuestros hijos es una de las decisiones más importantes de nuestras vidas y conviene dedicarle tiempo y esfuerzo a la tarea. Es posible que ningún colegio cumpla TODAS tus expectativas, así que a lo mejor se puede empezar por descartar lo que seguro no quieres y luego intentar ser flexible, analizar tus posibilidades y priorizar tus requisitos.

Y sin duda, aunque resulte repetitivo, lo más importante es el profesor que vaya a acompañar a tu hijo. Que sea comprensivo, empático y puro amor es sin duda la clave. Un profesional que entienda a los niños, que se ponga en su lugar y que les respete como personas es esencial. Por desgracia esto seguramente no se sepa hasta que no le matricules como ya he dicho antes. Quizá contactar con algunos padres que ya tengan a sus hijos en el centro puede ayudarte, para esto también hay que tener en cuenta que no todo el mundo entiende el respeto de la misma manera.