No les corrijas cuando hablan.

Este blog se llama “fincolorado” precisamente porque empecé a escribirlo cuando Candela estaba dejando ese momento de expresarse como le parecía, y ella siempre terminaba los cuentos de esa manera. Cuando al poco de comenzar el blog, dejó de decirlo y empezó a decir “colorín colorado”, me dio mucha nostalgia, pero también orgullo por ella y la satisfacción de saber que lo estábamos haciendo bien, que a pesar de no corregirla nunca, no iba a estar toda la vida hablando con esa lengua de trapo. Ojo, que a mi no me hubiera importado en absoluto, porque me parece precioso, pero sabía que era algo tan bonito como efímero. Nunca la hemos corregido al hablar, y os aseguro que ha conseguido expresarse perfectamente, desde muy pequeña. Eso sí, hablamos mucho con ella, leemos muchos cuentos, cantamos, vemos películas y pasamos mucho tiempo juntos.

Así que si alguien que me lea está en esa fase y tiene dudas, porque su madre le dice que hay que corregir a los niños al hablar, porque la vecina comenta que sino como van a aprender, que tiene una prima que dice “¡Qué barbaridad qué mal habla este niño!”. Os voy a dar mis motivos para no corregirles, e invitar a las personas de nuestro entorno a que hagan lo mismo:

  • No les corrijas al hablar, no hay nada más feo y poco respetuoso que corregir a alguien cuando te está hablando o interrumpirle constantemente, el mensaje que transmites es que para ti no es importante lo que te están contando, que no les escuchas, que no te importa, y que de una historia preciosa lo único que te preocupa es enseñarle a decir “dicho” en lugar de “dicio”. Esto mina su autoestima, su ilusión y lo normal cuando te interrumpen al hablar o te corrigen es que pierdas el hilo de lo que estabas diciendo, y que no te apetezca continuar.
  • No les corrijas al hablar, porque te está contando algo importante para él, porque lo dice de la mejor manera que puede, porque hace unos meses no sabía hablar y ahora está feliz de poder contarte una historia, de comunicarse contigo de esta nueva forma. Está aprendiendo, y se aprende escuchando y hablando.
  • No les corrijas al hablar, cuando te hablen escucha y préstales atención, porque les brillarán los ojos, porque se les iluminará la cara y hablarán todavía más, sin parar, y aprenderán más si cabe, sintiéndose escuchados además de respetados, queridos y con confianza.
  • No les corrijas al hablar, pero por supuesto no les compares con otros niños, ni les digas que no saben hablar, ni que mal hablan. Tampoco permitas que otros se lo digan. A veces no se pueden evitar algunas situaciones, pero yo en estos casos lo he resuelto diciendo “habla precioso, a mi me encanta, por favor deja que te cuente sin interrumpirle, que para él es importante”. De verdad es un proceso precioso, relájate, háblales bien y disfruta de ello que va a durar muy poco.

Nacho está ahora en esa fase de entender y hablar de todo, pero a su manera, y a nosotros nos encanta. Cuando nos dice “yo so mayor”, cuando me dice “eeesa camiseta de pinssssesa?” o cuando encuentra un colgante y yo ingenua le pregunto:

– “Qué es eso, una moneda?”. Y él me contesta con los ojos llenos de intriga e ilusión:

– “Nooooo, e un sssesssoro”.

– “Ahhhh, ¿Me lo quieres enseñar?”. Y entonces su cara se ilumina y la conversación continúa.

¿Alguien sería capaz de romper la magia del momento diciendo, “No se dice sesoro, se dice teroso, TEE-SOO-RO”?. Espero que no, y si todavía no has conseguido librarte del adultocentrismo, y no confías en el poder intrínseco de los niños para aprender desde el amor y la confianza, como mucho podrías decirle sutilmente lo siguiente:

– “Ahhhh, un tesoro. ¿Me lo quieres enseñar?”.

Pero la escasa experiencia me dice que ni siquiera esto es necesario. Hablarán, y si les hablas bien, hablarán bien. Y si lees y les lees, leerán. Y si les respetas, respetarán. Y seguirán su camino con la confianza intacta.

Para resumir, hay una frase que me gusta mucho y que no recuerdo donde la he escuchado, pero que es perfecta para cualquier situación: Todo lo que quieras que hagan tus hijos, HAZ. Si quieres que hable, habla y no le corrijas por favor.