Me regalaron este libro, más para mi que para los peques, pero resulta que desde hace un tiempo ellos me piden leerlo a diario. Aunque no se trata de un texto con grandes aventuras, su belleza radica en el realismo y sencillez de la historia que escribió el famoso periodista Arthur Miller en 1963 para su hija Jane.
La manta de Jane nos ha cautivado a todos en casa porque es una preciosa descripción del paso del tiempo en la infancia, de como va creciendo Jane y pasa de ser un bebé a una niña y de como por el camino va adquiriendo destrezas, capacidades, conocimientos y madurando, pero sin prisas y con todo el amor de sus padres, ahora que mis hijos ya no son bebés todos estos temas me producen mucha ternura. Por otro lado Nacho y Candela se sienten muy identificados con Jane, reconocen en ella el paso del tiempo de sus propias infancias, la historia les invita a vivir conscientemente lo mucho que están creciendo y aunque se trata de un libro con bastante texto, ambos escuchan fascinados.

Igualmente maravillosas son las ilustraciones de Al Parker por su realismo y aparentemente sencillez, se han dibujado intencionadamente en blanco-negro y rosa y representan fielmente las emociones del texto. Todos los dibujos de «La manta de Jane» han impactado mucho a mis hijos pero sobre todo les ha llamado la atención las logradas expresiones en el rostro de Jane. Junto con el texto, los dibujos forman un tándem perfecto para un buen rato de atención, preguntas y conversaciones muy entretenidas con los peques.
Respecto a su contenido en relación con la crianza consciente y respetuosa, reconozco que la primera vez que lo leí algo me hizo sentir incómoda, la bebé Jane duerme sola en una cuna y cuando necesita consuelo sólo lo encuentra al acariciar su manta en lugar de en los brazos de sus padres. Pero al continuar la historia me di cuenta de la belleza, me emocionó su texto para el disfrute sin moralejas ni aprendizajes, disfruté de la ternura de una madre que aunque le cuesta al principio rectifica y finalmente guarda un trapito de tela durante años esperando a que su hija esté preparada para desprenderse de él. Y sobre todo el final, el fin último de la mantita rosa de Jane no puede ser más tierno. También me ayudó mucho a reconciliarme con esta primera impresión situar la historia en el contexto del año de su publicación, en aquellos años era todo muy distinto.
¿Conoces este libro?¿Te ha gustado?.
Si te decides a leerlo espero que lo disfrutéis tanto como nosotros!








